La innovación: un fenómeno de múltiples facetas
(comisión Europea, Libro verde de la innovación).
El término “innovación” implica una cierta ambigí¼edad: en el habla corriente designa a la vez un proceso y suresultado. Según la definición que propone la OCDE en su “Manual de Frascati” se trata de la transformación de una idea en un producto o un servicio comercializable, un procedimiento de fabricación o distribución operativo, nuevo o mejorado, o un nuevo método de proporcionar un servicio social3. Lo que se designa así es el proceso. Por el contrario, cuando con el término “innovación” se designa el producto, el equipo o el servicio nuevo o mejorado que se impone en el mercado, el énfasis se sitúa en el resultado del proceso. Esta ambigí¼edad puede crear confusión: cuando se habla de la difusión de la innovación se puede hacer referencia a la difusión del proceso, es decir, de los métodos y de las prácticas que permiten innovar, o a la difusión de los resultados, es decir a los nuevos productos. La diferencia es importante.
En el primer sentido del término (proceso de innovación) la mención se limita a la forma en que la innovación se ha concebido y se produce, a las diferentes etapas que llevan a ello (creatividad, comercialización, investigación y desarrollo, concepción, producción y distribución) y a su articulación. No se trata de un proceso lineal, con un orden bien delimitado y un encadenamiento automático sino de un sistema de interacciones, de idas y venidas, entre las diferentes funciones y participantes cuya experiencia y conocimientos se refuerzan mutuamente y se acumulan. De ahí la importancia cada vez más grande que se concede en la práctica a los mecanismos de las interacciones internas en la empresa (colaboración entre las diferentes unidades, asociación y participación de los asalariados en la innovación organizativa) y a las redes con las que la empresa se asocia a su entorno (otras empresas, servicios de asistencia, centros de competencias, laboratorios de investigación, etc.). La relación con los usuarios, la consideración de las peticiones planteadas, la anticipación de las necesidades del mercado y de la sociedad, todos ellos tienen una importancia tan grande, sino más, que el dominio de las tecnologías.
En su segunda acepción (la innovación resultado) se hace referencia al producto, procedimiento o servicio nuevo. Se diferencia entonces entre innovación radical o de ruptura (con el lanzamiento de una nueva vacuna, del disco compacto) e innovación progresiva, la cual modifica, por medio de mejoras sucesivas, los productos, procedimientos y servicios (por ejemplo, la introducción de los microprocesadores de 32 bits sustituyendo a los de 16 bits en los equipos electrónicos o la de la bolsa inflable en los automóviles).
La aparición de nuevos productos procedimientos y servicios puede realizarse en todos los sectores de actividad, sean tradicionales o punteros, públicos o comerciales, industriales, agrícolas o terciarios. La innovación puede hacerse también en los servicios de interés general: sanidad pública, procedimientos administrativos, organización de Correos o educación pública. En gran parte proviene de la evolución de los comportamientos sociales y de las formas de vida, que contribuye a modificar a su vez (véase, por ejemplo, el importante número de nuevos productos y servicios inducidos por el desarrollo de los deportes y las actividades de ocio: Club Méditerranée4, surf de nieve, bicicleta de todo terreno, etc., y, a la inversa, la ampliación y modificación de las prácticas y resultados deportivos inducidos por la mejora de los equipos, por ejemplo en ciclismo, alpinismo o vela).
Tampoco la innovación es necesariamente sinónimo de una tecnología (alta), aunque esta intervenga cada vez más en los equipos, materiales, programas informáticos (tecnología incorporada) y métodos. Una gran parte de
las innovaciones resulta de nuevas combinaciones de elementos ya conocidos (el magnetoscopio, la tabla vela, por ejemplo) o de nuevos usos (la música portátil -walkman-), o de la creatividad en la concepción de los productos. Bang & Olufsen (DK) salió de los números “rojos” gracias a la innovación. En 1990-1993 su volumen de negocio se estancó y de 3000 trabajadores tuvo que despedir 700. Para solucionar estos problemas idearon el lema “Una innovación fundamental cada dos años para apoyar el crecimiento”. La actitud innovadora no es únicamente tecnológica, en B&O, el diseño precede a la técnica5. El “diseño” es uno de los componentes de la inversión intangible que puede constituir la diferencia, especialmente en los productos, de “gama alta” caros.
No obstante, el componente tecnológico no solamente está presente sino que suele ser determinante en la creación, fabricación y distribución de los productos y servicios. El dominio de las competencias científicas y técnicas es esencial por dos razones:
• Para generar progresos técnicos (a este respecto, la creación y desarrollo de nuevas empresas de alta tecnología es una baza importante para su puesta a punto y difusión).
• Con la misma importancia, para comprender y utilizar las nuevas tecnologías sea cual sea su origen.
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